Marko Cortés no respetó ni los lugares de Moreno Valle y Martha Erika en el Consejo Nacional del PAN

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Marko Cortés se ha dedicado desde el pasado 24 de diciembre a eliminar todos los rastros de Moreno Valle, quien, sobra decirlo, fue uno de los principales impulsores, desde lo político hasta lo económico, para que el ex diputado federal llegase a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN

El líder nacional del PAN Marko Cortés está enfocado en eliminar del partido albiazul cualquier vestigio del extinto ex gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle y de su esposa Martha Erika Alonso.

Cortés Mendoza, hijo político de uno de los principales enemigos que Moreno Valle tuvo en vida, Ricardo Anaya, no sólo entregó, sin meter las manos, la plaza de Puebla al PRI, a pesar de que Alonso Hidalgo “ganó” la gubernatura del estado en los comicios del año pasado, sino, que, en el actual proceso electoral en marcha en la entidad, ha abandonado a su suerte al panismo local consciente de que Morena arrasará en la votación del 2 de junio.

Desde la muerte de Moreno Valle y de Martha Erika, el presidente del CEN de Acción Nacional no ha tenido una sola cortesía política para el grupo de huérfanos y viudas que dejó el ex senador y la ex gobernadora de Puebla.

Primero, Marko Cortés hizo un muladar durante el proceso de unción del gobernador interino en Puebla, pues él avaló la propuesta de impulsar a Jesús Rodríguez Almeida y a Gerardo Islas, dos perfiles externos al PAN y lejanos del primer círculo de Moreno Valle. El líder nacional del partido albiazul mandó señales cruzadas a los militantes del panismo local durante la designación de Guilermo Pacheco Pulido como el titular del ejecutivo local e hizo creer que esto fue motivado por una traición de Olga Sánchez Cordero y Andrés Manuel López Obrador.

Después, el líder nacional panista entregó la candidatura para la elección extraordinaria de junio a Enrique Cárdenas, otro personaje totalmente alejado del morenovallismo y que incluso encabezó una campaña de desprestigio contra el ex gobernador extinto, no sin antes humillar a tres perfiles plenamente identificados con Rafael y Martha Erika como Francisco Fraile, Blanca Jiménez y Guillermo Velázquez, quienes ocupó como patiños para legitimar la designación del ex rector de la UDLAP como el abanderado del PAN, en alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano.

Pero si esto no fuera poco, Cortés Mendoza, este fin de semana, le dio la última patada al ataúd de Moreno Valle y Martha Erika Alonso, pues los lugares que los dos ex gobernadores de Puebla tenían en el Consejo Nacional del PAN fueron entregados a Juan Carlos Espina y Martha Lilian Molina Bermúdez, quienes están plenamente identificados con el Yunque, el grupo político de extrema derecha que más aborrecía al ex priista por robarles el partido en el 2010.

En pocas palabras, el presidente del PAN prefirió suplir a Moreno Valle y Alonso Hidalgo con dos yunques antes que, por acto de buena fe, dar esos puestos en el Consejo Nacional a personas cercanas a los extintos ex mandatarios como Jorge David Rosas Armijo, Jorge Aguilar Chedraui, Mario Riestra, Jesús Zaldivar, Mercedes Aguilar López, Salvador Escobedo, Miguel Ángel Huepa o Lilia Arminda García, por mencionar a algunos de los perfiles más cercanos a ambos.

Así, Marko Cortés se ha dedicado desde el pasado 24 de diciembre a eliminar todos los rastros de Moreno Valle, quien, sobra decirlo, fue uno de los principales impulsores, desde lo político hasta lo económico, para que el ex diputado federal llegase a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN.

El secretario general del PAN Héctor Larios ya lo dejó claro durante la presentación de Cárdenas Sánchez como el candidato albiazul: Moreno Valle es un lastre para Acción Nacional.

En tres sencillos pasos Cortés se deshizo de la sombra de Rafael.

Queda claro porqué los morenovallistas estarán de brazos caídos en la elección del 2 de junio.

(No todos, porque ahí están los mezquinos como Jorge Aguilar y Pablo Rodríguez Regordosa, rendidos a los pies de Cárdenas a pesar de las ofensas de Cortés contra Moreno Valle y Martha Erika Alonso).

Su líder nacional no dejó ni que pasara el novenario y ya estaba borrando las memorias del ex gobernador poblano de los libros del PAN.

¡Qué bonita familia!

Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

 

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