La recuperación económica post confinamiento y sus posibles escenarios

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El pasado jueves 25 de mayo el Banco de México publicó el Informe Trimestral respectivo al periodo enero-marzo del 2020 con explicaciones puntuales sobre las causas de la crisis y los resultados económicos del primer trimestre del año, así como una serie de pronósticos de las principales variables macroeconómicas para el resto del 2020 y el 2021. Aunque las expectativas de Banxico ya fueron desmentidas por el presidente debo decirles, estimados lectores, que no encontrarán información más precisa, técnica, sustentada teóricamente y con una ausencia total de interés político que la mostrada por la autoridad monetaria en nuestro país.

Las economías abiertas están expuestas a choques exógenos externos cuyos efectos sobre las variables nominales y reales dependen de su grado de persistencia. Algunos choques son temporales, es decir, sus efectos se van disipando a través del tiempo y generalmente tienen impacto solo en las variables nominales (inflación, tasa de interés nominal, tipo de cambio). Otros choques tienen efectos persistentes y sus consecuencias alcanzan a las variables reales (producción y empleo). En ambos casos, las perturbaciones alejan a las variables de sus valores de equilibrio de largo plazo en el corto plazo. Es común experimentar choques de oferta, demanda o financieros, pero difícilmente ocurren los tres de manera simultánea y es justamente lo provocado por la pandemia del Covid-19 sobre nuestra economía y el resto del mundo.

La institución central reporta la existencia de los tres choques. La perturbación de oferta es causada por la suspensión de las actividades económicas a nivel mundial, en México la más afectada ha sido la industria manufacturera específicamente la automotriz. El cierre total de las armadoras ha generado ruptura de los encadenamientos productivos nacionales sumado a la falta de insumos provenientes del exterior se ha expresado en la disminución más pronunciada de la producción y en pérdidas de empleo. 

La fuente del choque de demanda es la suspensión de actividades alrededor del mundo, provocando una disminución de la demanda externa por nuestros bienes y servicios, específicamente de los Estados Unidos. Así mismo, estamos experimentando una contracción en la demanda interna de bienes y servicios debido al confinamiento y a una reducción en los ingresos de las familias por el aumento del desempleo. El choque financiero es explicado por el aumento considerable de la aversión al riesgo de los inversionistas cuya decisión fue resguardar su dinero en las economías avanzadas provocando fuga de capitales y una fuerte depreciación del tipo de cambio en México y, en general, en las economías emergentes. 

En resumen, los efectos de la recesión económica se materializan en una caída trimestral del PIB de -1.2%; el consumo y la inversión disminuyeron a una tasa anual del -0.54 y -10.21% (calculado de febrero del 2020 con respecto al mismo mes del año anterior); el tipo de cambio sufrió una depreciación del 25%, alcanzando un máximo histórico de $25.45 pesos por dólar el día 24 de marzo. 

Es importante tener conocimiento de los acontecimientos del primer trimestre del año, pero considero aún más relevante conocer el camino que tomará la economía en los próximos meses. Banxico realiza una estimación de las posibles trayectorias (presentadas en el gráfico) que podría mostrar la fase de recuperación limitadas a tres escenarios. El primero es en forma de V y el más optimista, implica una caída del PIB de -4.6% este año y un crecimiento del 4% en el 2021. Estos resultados significan efectos negativos sobre la actividad económica solamente en los primeros seis meses del año para iniciar una recuperación con cierta rapidez a partir de julio y hasta el 2021. El segundo escenario es en forma de V profunda, la diferencia con el anterior radica es que los efectos negativos se expanden hasta el tercer trimestre de este año acompañada de una recuperación a partir de octubre y hasta le 2021. La contracción del PIB sería de -8.8% en 2020 y una expansión de 4.1% en 2021.

El tercer escenario y el más pesimista es en forma de U puesto que se estima una disminución en el PIB de -8.3% este año debido a que los daños en la actividad económica persistirán en todo el 2020, iniciando una fase de lenta recuperación a lo largo el 2021 con una contracción de -0.5%. Adicionalmente, Jonathan Heat, subgobernador de Banxico, comentó la posibilidad de un escenario en forma de W el cual sería devastador para la economía mexicana, mismo que no se incluyó en el informe trimestral. Banco de México pronostica una normalización de la tasa de crecimiento a partir del 2022

Banxico es claro cuando menciona a la segunda quincena de marzo como la única afectada por la pandemia durante el trimestre de estudio, este dato es sumamente valioso porque se confirma que la recesión económica se viene arrastrando desde el 2019. ¿Qué esperar de la política económica? La política monetaria continuará con un nivel de tasa de interés congruente con el objetivo de mantener la inflación alrededor de su meta, con el anclaje de las expectativas de inflación de mediano y largo plazos y la moderación del ciclo económico. De la política fiscal no esperen absolutamente nada.

cDr. Luis Alberto Bravo Pérez

Twitter: @IMacroeconomica

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