¿Ha cumplido Banco de México su objetivo prioritario?

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La crisis financiera de 1994-95 mejor conocida como el “efecto tequila” sirvió como un punto de inflexión en materia de política monetaria para la economía mexicana. Gracias al ataque especulativo contra el peso pasamos de un régimen cambiario con bandas de fluctuación a uno flexible; además, la elevada tasa de inflación experimentada en 1995, de 52%; dio origen un proceso disinflacionario gradualista que sentó las bases para la adopción del modelo de metas de inflación de manera explícita en 2001.

Las características principales de este modelo son: 1) la autoridad monetaria anuncia un objetivo numérico de inflación, Banco de México a partir del 2003 tiene una meta multinanual del 3% con un rango de variabilidad de +/-1%; 2) una implementación de política monetaria que le otorga una mayor importancia a las expectativas de inflación, también conocido como “pronóstico objetivo”; 3) un alto grado de transparencia y credibilidad del banco central y, 4) se utiliza la tasa nominal de corto plazo como el instrumento de política monetaria.

Para determinar si este modelo de política monetaria ha sido exitoso o no, debemos, en primer lugar, comparar la etapa de su implementación con periodos anteriores y; segundo, verificar si en efecto Banxico ha cumplido o no con la meta inflacionaria determinada desde el 2003.

Esta columna tiene como objetivo realizar una comparación de tres periodos 1980-1989; 1990-2000 y 2001-2019 utilizando el promedio aritmético, la varianza y la desviación estándar, cuyos resultados se muestran en la siguiente tabla: 

Durante el primer periodo la economía mexicana sufrió varios choques como la crisis de la deuda de 1982, el terremoto de 1985 y la caída estrepitosa de las bolsas de valores de 1987; Además, es una etapa de reestructuración económica por la implementación del famoso modelo neoliberal. Debido a estos acontecimientos, la inflación promedio fue de 69.7% con una alta volatilidad explicada por la varianza de 1835.4. El valor de la desviación estándar fue de 42.8% y nos sirve para calcular el rango de variación en el que, en promedio, se movió la inflación durante dicha etapa la cual tuvo una fluctuación entre 29.9 y 112.6%. 

El segundo periodo es la consolidación del modelo neoliberal, desafortunadamente experimentamos una fuerte crisis en 1995, por esta razón el promedio inflacionario fue de 19.2%, mientras que la volatilidad disminuyó considerablemente hasta 175.2 ayudando a la desviación estándar a descender hasta el 13.2%. Por consiguiente, el intervalo de variación calculado de la inflación durante esta etapa fue de 5.9 a 32.4; nótese que el límite inferior del rango ya es de un solo dígito.

Fuente: elaboración propia con Datos de INEGI.

A partir de la implementación del modelo de metas de inflación los estadísticos se redujeron de manera notoria. Cierto que este es un periodo más largo que los anteriores, pero también se experimentaron choques externos como la del 2001, la crisis hipotecaria del 2008-09, la fuerte depreciación del 2016-17 a causa del “efecto Trump” y la recesión del 2019 como un choque interno. Sin embargo, el promedio de la inflación es de solo 4.2%, la varianza disminuyó hasta 1.4 lo que significa que Banxico ha logrado reducir la volatilidad y estabilizar la inflación dentro de un intervalo de variación calculado del 3.1 al 5.4%, evidentemente más estrecho que en las dos etapas anteriores.

El objetivo de Banxico es mantener una la inflación baja y estable, en 3%, aunque se le otorgue cierta flexibilidad esto no significa que la meta de la autoridad monetaria sea tener la inflación entre 2 y el 4%. Entonces, de manera estricta y con este tipo de evidencia empírica, estamos en posición de afirmar que el modelo ha sido excelente porque ha logrado dos cosas: 1) una inflación baja y estable en comparación con los dos periodos anteriores y, 2) anclar las expectativas de inflación alrededor de la meta, cuyo rango oscila entre el 3.3 y 3.7%. desde el 2011. Sin embargo, el porcentaje de efectividad del modelo desde su implementación ha sido relativamente bajo, solo 11 de los 19 años presentan tasas de inflación dentro del rango de variabilidad oficial, es decir, el 57.9%.

Sumado a la baja efectividad, si comparamos el intervalo calculado para esta etapa con el rango de variabilidad de Banxico notamos una diferencia significativa, mientras el primero presenta un límite superior de 5.4, en el segundo es de 4%. Asimismo, el promedio está 1.2 puntos porcentuales alejado de la meta y 0.2% por encima del límite superior del rango de variabilidad oficial.

Los datos duros están puestos sobre la mesa, le toca decidir a usted, querido lector, si el modelo de metas de inflación ha sido un completo éxito o no. Lo que sí es un hecho, es que la política monetaria en México presenta áreas de oportunidad entre las que destaco la disminución de la inflación estructural con el firme objetivo de situar al promedio al menos dentro del rango de variabilidad oficial, así como la reducción de la varianza a un valor menor a la unidad que se traducirá en una mayor estabilidad inflacionaria y en un intervalo calculado aún más estrecho.

Banco de México y el sector privado esperan una tasa de inflación entre el 3 y 4% al finalizar el año pese a la depreciación del tipo de cambio ocasionada por la pandemia del Covid-19. Mientras tanto, el miércoles 24 INEGI publica tanto inflación de la primera quincena de junio como la anual, y el jueves 25 Banxico anuncia su decisión de política monetaria en donde seguramente reducirá la tasa de interés 50 puntos base para dejarla en 5%; estaremos al pendiente.

 

cDr. Luis Alberto Bravo Pérez

Inteligencia Macroeconómica

Twitter: @Imacroeconomica

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