¿Hacia dónde se dirige la política monetaria en México?

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El pasado jueves 25 de junio se reunió la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) para tomar una decisión de política monetaria dentro de un entorno económico nacional e internacional sumamente desfavorable e incierto debido a la pandemia del COVID-19. La Junta de Gobierno decidió otra vez por unanimidad disminuir la tasa de interés objetivo en 50 puntos base y dejarla en 5%, su nivel más bajo desde el 16 de noviembre del 2016.

Actualmente, nuestro país tiene la tasa de interés de política monetaria más alta entre las principales economías emergentes como Brasil (2.25%); Rusia (4.5%); India (4.0%), Sudáfrica (3.75%); algunos países sudamericanos como Perú (0.25%); Colombia (2.75%), Chile (0.50%) y estamos por debajo solamente de Argentina (38%) y Turquía (8.25%). El diferencial de tasas se incrementa si nos comparamos con los niveles de Estados Unidos (0-0.25%), Eurozona (0.0%) y Reino Unido (0.10%). Somos un país totalmente dependiente de la entrada de capitales, sobre todo para la estabilización del tipo de cambio.

En la política monetaria es de suma relevancia tener en consideración el valor de las tasas de interés neutrales, tanto nominales como reales, para compararlas con sus niveles observados y de esta forma determinar si se está llevando a cabo una política expansiva, restrictiva o neutral. Cabe señalar que existen dos tasas neutrales: la tasa de interés nominal neutral y la tasa de interés real neutral de corto plazo en el largo plazo. En su más reciente informe trimestral (enero-abril 2020), Banxico indicó que la tasa de interés nominal neutral está en un rango entre el 4.8 y el 6.4%, por consiguiente, si la tasa de interés objetivo está en 5% significa que, en términos nominales, la política monetaria se encuentra en zona neutral. Bastaría una disminución de 25 puntos base en la próxima reunión del 13 de agosto para entrar en terreno expansivo.

Asimismo, la autoridad monetaria publicó el rango de la tasa de interés real neutral de corto plazo en el largo plazo que, por cierto, se obtiene restando la meta de inflación (3%) al rango de la tasa de interés nominal neutral, dando como resultado un intervalo de 1.8 a 3.8%. Aquí es donde viene la parte importante. De acuerdo con la ecuación de Fisher, la tasa de interés real observada se calcula restando la tasa de interés nominal menos la inflación y, tomando en cuenta la inflación de 3.17% reportada por INEGI hasta la primera quincena de junio, el resultado es 1.83% lo cual significa, en términos reales, que la política monetaria está justo en el límite inferior del rango neutral, es decir, en la frontera entre la neutralidad y la expansión monetaria.

La situación cambia si utilizamos la tasa de interés real ex ante de corto plazo que se calcula utilizando las expectativas de inflación a 12 meses extraída de la Encuesta Sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado. Si la inflación esperada por los especialistas es de 3.47% hasta mayo del 2020 entonces, el resultado de la resta de la tasa de interés objetivo menos la expectativa es de 1.53% implicando, en términos reales, que la política monetaria ya está operando en la zona expansiva.

Instituciones como Banorte y Citibanamex esperan reducciones adicionales de la tasa de interés objetivo hasta llegar al 4% para el último trimestre del año lo cual confirmaría que tanto en términos nominales como reales Banxico estaría aplicando una política monetaria expansiva y contracíclica al mismo tiempo, con el objetivo de generar las condiciones necesarias, pero no suficientes por la ausencia de una política fiscal en el mismo sentido, para una recuperación que conlleve el menor tiempo posible.

El pasado miércoles 24 de junio el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus expectativas de crecimiento para el 2020 con algunas modificaciones importantes. En la anterior publicación se esperaba una contracción del PIB para México del 3.5% y ahora cambió a 10.5%, una diferencia de 7 puntos porcentuales. Bajo el mismo tenor, el viernes 26 de junio INEGI dio a conocer que la actividad económica registró una caída de 17.3% en abril respecto al mes inmediato anterior y de 19.5% respecto al mismo mes pero del 2019, con lo cual no suena descabellado el pronóstico de doble dígito del FMI.

Se ha terminado el primer semestre del año con un país sumido en la crisis económica más fuerte desde 1932 provocada por el gobierno de López Obrador y culminada por la pandemia del Covid-19. El resto del año no pinta nada bien, pero todavía tengo la esperanza de una recuperación más rápida de lo esperado.

cDr. Luis Alberto Bravo Pérez

Inteligencia Macroeconómica

Twitter: @IMacroeconomica

 

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