Radiografía Económica de México del Primer Semestre del 2020

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Banco de México publicó el pasado lunes 3 de agosto la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado (EEEESP) para el mes de julio con resultados interesantes respecto a junio. Tenemos a nuestra disposición datos de las principales variables macroeconómicas para el primer semestre del año y esto ha provocado un deterioro en los pronósticos de los analistas.

Le guste o no al presidente el dato más importante y de mayor impacto para la economía ha sido la contracción anual del PIB de 18.9% y de 17.3% respecto al primer trimestre del año. Para que tenga una idea de estos números, estimado lector, Estados Unidos cayó 9.5% respecto al primer trimestre y 33% a tasa anualizada; mientras la tasa anualizada para México es de -53.1%. Este resultado provocó otro ajuste en el crecimiento a la baja y, por primera vez en las encuestas de este año, la expectativa es de doble dígito pasando de 8.97% en junio a 10.02% en julio.

Con la apertura gradual de la actividad económica en algunos estados de la República se espera un rebote “natural” del crecimiento en junio y en lo que resta del año, algunos analistas han calculado un crecimiento de 8% en dicho mes tomando en cuenta el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE). Mucho cuidado con este dato, la tasa positiva es totalmente independiente de la estrategia económica del Gobierno Federal, lo realmente importante es que la recuperación sea sostenida y aquí es donde ya entra la política económica.

La inflación también ha sufrido modificaciones al alza gracias al dato de la primera quincena de julio de 3.59%. La expectativa inflacionaria anual de los analistas para junio se ubicaba en 3.31% y se incrementó hasta 3.64% para la general; mientras el pronóstico de la inflación subyacente pasó de 3.5 a 3.72%. Tal vez estos datos no sean descabellados dado que la inflación se mantiene dentro del rango de variabilidad del Banco de México, pero se acercan aceleradamente al límite superior del 4%. Dentro de esta encuesta se calculan las probabilidades de que la inflación general y subyacente terminen el año en cierto rango, veamos los cambios. En junio, la probabilidad asignada a la inflación general para los rangos 3.1-3.5%, 3.5-4% y 4.1-4.5% era de 52, 19 y 4%, respectivamente, mientras que para julio las probabilidades son de 34, 41 y 14% para los mismos rangos. Mismo comportamiento se observa en la inflación subyacente cuyas probabilidades en junio fueron de 47, 34 y 9% y cambiaron a 33, 46 y 13% para los mismos rangos.

Como se podrá observar la probabilidad de que ambas inflaciones terminen el 2020 en el rango de 3.6 a 4.5% suman más del 50%. Mi pronóstico de 4.1 a 4.5% no ha cambiado desde abril y es un escenario altamente probable debido a la reapertura de la actividad económica, el consecuente aumento en el consumo y a la depreciación del tipo de cambio que tarde o temprano surtirá efecto sobre los precios.

Otro indicador se suma importancia es la inversión fija bruta la cual se refiere a la compra de maquinaria y equipo por parte de las empresas tanto nacional como importado y lo referente a la construcción. En mayo la inversión cayó solo 4.5% respecto a abril, pero se contrajo 38.4% respecto a mayo pero del 2019. En el periodo de enero a mayo se observa una disminución de 20.6% respecto al mismo periodo del año anterior. Conforme la apertura económica continúe de forma gradual veremos caídas cada vez menores.

Con relación a la política monetaria, la tasa de interés objetivo inició el año en 7.25% y en estos momentos se ubica en 5%, lo que significa una disminución de 225 puntos base. La tasa de CETES a 28 días, por consiguiente, presenta el mismo comportamiento, de hecho en la última subasta del 4 de agosto el rendimiento disminuyó hasta 4.53% indicando que Banco de México recortará la tasa objetivo en 50 puntos base para dejarla en 4.5%. En general, el rendimiento real de los CETES en todos sus plazos, 28, 91, 182 y 364 días ya es menor al 1% tomando en cuenta la inflación de 3.62% correspondiente al mes de julio.

La deuda pública también está sufriendo los efectos de la pandemia, la disminución en los ingresos y de las tasas de crecimiento negativas en la mayor parte del actual sexenio. Si bien el gobierno no adquirió deuda para reactivar la economía la reducción en el crecimiento económico provoca que la deuda se incremente debido al cociente DEUDA/PIB, se espera que ésta se dispare del 45 al 58% como porcentaje del PIB. Los números más impactantes de este semestre son de PEMEX que acumula una pérdida de 607 mil millones de pesos y de más de un billón de pesos desde el cuarto trimestre del 2018. Los resultados empeoran si tomamos en cuenta la deuda total de la paraestatal que asciende a 2.5 billones de pesos equivalente a 107 mil millones de dólares, cantidad mayor al valor total de sus activos fijos, en otras palabras, si hoy vendieran la petrolera todavía le quedaríamos a deber al comprador.

Estos son algunos datos de cómo vamos en materia económica hasta junio, números francamente malos para un presidente que prometió en campaña crecer del 4 al 6% promedio anual. Seguimos en espera de un paquete económico que ayude a mitigar los efectos de la crisis económica más fuerte desde 1932 en nuestro país, pero, estimado lector, podemos esperar cómodamente sentados porque nunca llegará, la estrategia del gobierno federal era dejar que la economía tocara fondo y ya lo lograron.

cDr. Luis Alberto Bravo Pérez

Twitter: @IMacroeconomica

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