Carlos Martínez Amador sostiene que la participación ciudadana es esencial para lograr un auténtico cambio

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Para quienes estamos en política queda claro que la participación ciudadana en ésta es un aspecto clave para el desarrollo y la transformación de las comunidades, ya que no se puede concebir un cambio en la sociedad sin que nazca de la propia voluntad pública.

En el caso de Puebla, esta participación es fundamental para impulsar transformaciones urgentes y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, lo cual no solo fortalecerá la democracia, sino que también permitirá que las decisiones gubernamentales reflejen verdaderamente las necesidades y aspiraciones de la población. Por ello es importante explorar la relevancia de la participación ciudadana en la política como un medio para transformar la realidad de las comunidades en el estado.

Primero es importante ver que la participación ciudadana es uno de los pilares fundamentales de una democracia sólida. Al involucrar a los ciudadanos en el proceso político, se fomenta la inclusión y se garantiza que todas las voces sean escuchadas.

En Puebla, esto cobra especial relevancia, ya que una democracia participativa implica la colaboración activa de la población en la toma de decisiones y en la formulación de políticas públicas. La participación ciudadana va más allá de simplemente emitir un voto en las elecciones; también implica la posibilidad de participar en foros, debates, consultas ciudadanas o coordinadoras políticas que enriquezcan el diálogo y la participación democrática.

Y es que los ciudadanos que participan activamente en la política son más conscientes de las necesidades locales y regionales. Al estar en contacto directo con la realidad de sus comunidades, pueden identificar problemas específicos y proponer soluciones adecuadas.

Así, la participación ciudadana se convierte en un canal para dar a conocer las carencias y desafíos que enfrentan diversas regiones, permitiendo que las políticas gubernamentales estén mejor alineadas con las demandas de la población.

De igual forma, cuando la ciudadanía está involucrada en el proceso político, se fortalece la rendición de cuentas de los funcionarios públicos. La vigilancia ciudadana y la participación activa actúan como un contrapeso para prevenir la corrupción y la mala gestión.

Además, la transparencia en la toma de decisiones se vuelve más significativa cuando la ciudadanía está atenta y participa activamente en la fiscalización de los recursos y en el seguimiento de los programas gubernamentales.

Es así que este involucramiento empodera a los ciudadanos al hacerles sentir que son parte activa del proceso de transformación de sus comunidades. Incluso este fortalecimiento puede inspirar el surgimiento de líderes locales y de iniciativas ciudadanas que busquen mejorar la calidad de vida en el estado. El robustecimiento del tejido social y la cohesión comunitaria también se benefician cuando las personas se sienten parte de un proceso político inclusivo y participativo.

Es indudable que la diversidad de perspectivas y la multiplicidad de ideas que provienen de la participación ciudadana enriquecen la formulación de políticas y programas, por ello la política se beneficia al considerar una amplia gama de opiniones y propuestas que, de otro modo, podrían quedar excluidas.

Finalmente, la inclusión de la ciudadanía en el diseño de políticas puede llevar a soluciones innovadoras y creativas para los problemas específicos que enfrentan las comunidades.

En este sentido es que, por mi parte, como actor activo de la política de nuestro estado y en concreto desde el Partido de la Revolución Democrática (PRD), he asumido la responsabilidad de fomentar esta cultura de participación la cual se ve materializada ya en cerca de 90 coordinadoras municipales y en la instalación de 50 comités a lo largo de estado, conformados por ciudadanas y ciudadanos de a pie.

Esto nos ha llevado a tener presencia en unos 140 municipios, además de que ya se han instalado más de 60 coordinadoras en la capital poblana.

Por ello, hoy mi llamado es promover y facilitar la participación ciudadana, la cual en conjunto con las instituciones y la sociedad pueden trabajar de manera colaborativa para lograr cambios positivos y sostenibles que mejoren la calidad de vida de todos los habitantes del estado, lo cual precisamente debe ser el principal objetivo de la política.

  • Con información de la columna de Carlos Martínez Amador para El Sol De Puebla
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