La Política Económica de los Gobiernos Populistas

1657

Para estudiar el populismo en México nos tenemos que remontar a la década de los setenta en los sexenios de Luis Echeverría (1970-76) y José López Portillo (1976-82) quienes utilizaron de forma desmedida el gasto púbico para generar altas tasas de crecimiento económico a costa de un endeudamiento externo paulatino, inflación galopante y devaluaciones continuas del tipo de cambio que terminó con la “crisis de la deuda” en 1982, provocando la intervención del Fondo Monetario Internacional y un giro de 360 grados en la política económica a través de un cambio en el modelo económico.

El populismo, generalmente, es asociado con los políticos y partidarios de la izquierda, que también se autollaman “progresistas”. Su característica principal es que hacen hincapié en el crecimiento económico y la redistribución del ingreso, y minimizan los riesgos de la inflación y el financiamiento deficitario, las restricciones externas y la reacción de los agentes económicos ante las políticas agresivas que operan fuera del mercado. El populismo tiene políticas de corte socialista ya que gustan de la socialización de empresas, bloqueos económicos, expropiación de empresas privadas y, en ocasiones, un desconocimiento del “Estado de Derecho” y de las Instituciones que conforman al Estado.

Es importante reconocer que después de la crisis financiera de 1994, mejor conocida como el error de diciembre, los Presidentes Ernesto ZedilloVicente FoxFelipe Calderón  y Enrique Peña Nieto lograron dotar al país de una importante estabilidad macroeconómica, tasas de inflación de un dígito y convergentes al objetivo del banco central del 3%, tasas de interés bajas y estables, déficit presupuestal cercano a cero, disminución del endeudamiento externo y un régimen de tipo de cambio flexible que funciona como amortiguador de los choques externos que impactan a nuestra economía. Si hablamos de distribución del ingreso y la medimos mediante el coeficiente de Gini, cuyos valores oscilan entre 0 y 1, podemos observar que desde 1950 ha ido mejorando la distribución del ingreso, no en gran medida pero al fin de cuentas una mejoría, pasando de un coeficiente de 0.52 para dicho año a 0.434 para el año 2016.

Si el modelo neoliberal es el pretexto perfecto para los populistas, veamos estos datos que seguramente no les harán ninguna gracia. El coeficiente de Gini promedio de 1950 a 1977 es de 0.528; de 1984 al 2000 de 0.495; y del 2000 al 2016 de 46.4 lo que implica una mejora en la distribución del ingreso durante el mencionado modelo (datos del Banco Mundial).

Los populistas siempre están esperando el momento perfecto para aparecer y siempre lo hacen como una reacción al modelo neoliberal. Podemos decir que estas son las fases de experiencia del populismo:

1.    Condiciones iniciales. Aparecen cuando el país está experimentando un fase de crecimiento lento, estancamiento o recesión. Es el momento perfecto para la aparición del populismo cuyo discurso se basa en la aplicación de un programa económico radicalmente diferente. La economía es estable, con fundamentos  macroeconómicos fuertes, por lo que hay un margen amplio de maniobra para que sus políticas sean viables en el corto plazo.

2.   Ausencia de restricciones. Los populistas rechazan abiertamente el modelo conservador. Gustan de las políticas fiscales y monetarias expansivas. Las reservas existentes y la capacidad para racionar las divisas establecen un margen para la expansión sin riesgo de afrontar restricciones externas. Los riesgos de incurrir en déficit presupuestal con crecimiento exponencial, destacados en la teoría tradicional,  lo toman como exagerados o infundados.

3.    La prescripción de política. Los programas populistas hacen hincapié en cuatro elementos: la reactivación, la redistribución del ingreso, la reestructuración de la economía y ahorros provenientes del combate a la corrupción y la reducción salarial de los altos funcionarios públicos. El tema común es “reactivación con redistribución”. La política que recomiendan para mejorar la distribución del ingreso es mediante incrementos del salario real y el aumento de los subsidios.

¿En qué terminan los gobiernos populistas? Terminan en aceleración extrema de la inflación, fuga de capitales, depreciación del tipo de cambio y desmonetización de la economía. El déficit presupuestario se deteriora drásticamente a causa de la disminución en la recaudación de impuestos y por la carga de los crecientes subsidios. ¿cómo se ajusta el gobierno populista? Se tata de estabilizar disminuyendo los subsidios provocando una depreciación real y con la consecuente disminución del salario real, se invierte el proceso inicial. Los estratos sociales a los que prometieron ayudar al inicio de su gobierno terminan por perjudicarlos más porque deben de poner en marcha un programa de estabilización ortodoxa, rasgo fundamental del modelo neoliberal.

Entonces, ¿son buenos los gobiernos populistas? La respuesta la tiene Argentina, Venezuela, Bolivia, España, Grecia, entre otros. Todo termina con una grave crisis. ¿Hay similitudes con el actual gobierno del presidente López Obrador?, yo creo que todas, pero la opinión la tiene usted.

Mtro. Luis Alberto Bravo Pérez

Twitter: @luisbeto8

Publicidad