Las Perspectivas Económicas de Marzo sobre la Economía Mexicana

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Al inicio de cada mes tenemos a nuestra disposición las expectativas económicas de instituciones financieras del sector privado, Banco de México, Secretaría de Hacienda y organizaciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), La Comisión Económica para América latina (CEPAL) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). No cabe duda la variedad de información que los agentes económicos tenemos disponible para ayudarnos a tomar mejores decisiones de cara al futuro, incluyendo las concernientes a las elecciones del próximo junio.

La economía mundial ha tomado positivamente el nuevo pronóstico de crecimiento de Estados Unidos para este año que pasa de 3.6% a 6.5% de acuerdo con la OCDE. Gracias a esto las expectativas de crecimiento para México se incrementaron en marzo respecto a febrero, en el gráfico 1 se muestran las expectativas de las instituciones ya mencionadas. El promedio de crecimiento es de 4.5% para el 2021 (barras azules) y de 2.9% para el 2022 (barras naranjas). Cabe señalar que la recuperación económica está sustentada principalmente en el sector exportador dirigido a Estados Unidos, por lo que dicho crecimiento tendrá un alto grado de heterogeneidad.

Como dato de referencia, del 2001 al 2018 el crecimiento promedio anual fue de 2.05% y del 2001 al 2020 de solamente 1.45%, es decir, el efecto de la pandemia nos ha costado medio punto porcentual de crecimiento económico y le ha representado al gobierno de AMLO un promedio anual de -4.3%. Según la Encuesta realizado por Banxico en marzo, el promedio de crecimiento para los próximos diez años (2022-2031) será de 2.23%, mientras que el mes anterior fue de 2.16%.

En materia de inflación, las expectativas de corto plazo se han ido contaminando gracias al último dato publicado por INEGI correspondiente al mes de marzo que ubicó la inflación general en 4.67%, la subyacente en 4.12% y la no subyacente en 6.31%; esto debido al aumento en el precio del gas doméstico y la gasolina de bajo octanaje. En algunas economías emergentes como Brasil se ha iniciado una reversión en la política monetaria debido a la aparición de presiones inflacionarias; en Estados Unidos esperan una inflación por arriba del objetivo de 2% gracias a los paquetes de ayuda fiscal que alcanzan el 18% PIB, tan solo el último paquete aprobado asciende a 1.9 billones de dólares representando tres veces la brecha del producto de aquel país.

En el gráfico 2 se resumen las expectativas de inflación de las diferentes instituciones tanto públicas como privadas. El promedio de la inflación general es de 3.9% para el 2021 (barras azules) y 3.3% para el 2022 (barras naranjas). La mediana de las expectativas para la inflación general y subyacente de mediano y largo plazos convergen al 3.5%, de acuerdo con la encuesta realizada por Banco de México.

El cambio en las expectativas resulta más evidente si las analizamos desde sus probabilidades. En febrero la probabilidad que la inflación terminara el año en el rango de 3.6% a 4% y 4.1% a 4.5% fue de 52% y de 19%, respectivamente. En marzo cambiaron sustancialmente y pasaron al 33% y 43% para los mismos rangos, lo cual significa que los especialistas ven con mayor probabilidad la inflación fuera del rango de variabilidad. La inflación subyacente también sufrió cambios, pero los analistas esperan con una probabilidad del 50% que terminará el año entre el 3.6% y el 4%. Recordemos que el objetivo de la política monetaria es justamente la inflación subyacente.

El tipo de cambio también ha sufrido modificaciones al alza debido a que la Reserva Federal (FED) aumentó la tasa de interés de los bonos a 10 años, lo cual significó una fuga de capitales de las economías emergentes hacia Estados Unidos. La expectativa promedio pasó de 20.32 en febrero a 20.66 en marzo, mientras que para el 2022 de 20.70 a 21.06. Existe el temor que la FED revierta su política monetaria ante la presencia de presiones inflacionarias e incremente la tasa de interés de los fondos federales, que, dicho sea de paso, prometieron mantenerla entre 0 y 0.25% todo el 2021 y el 2022; lo anterior implicaría inestabilidad en el tipo de cambio y más presiones sobre la inflación. Banco de México en la última reunión del 25 de marzo mantuvo por unanimidad la tasa de interés objetivo en 4% y todo parece indicar el fin del ciclo a la baja. La próxima reunión de la FED será el 28 de abril y serán importantes las señales que manden a los mercados acerca de la política monetaria futura; por su parte Banxico tendrá reunión hasta el 13 de mayo, para ese día ya conoceremos la inflación de abril.

Los rendimientos de los CETES a 28 días también sufrieron cambios por el incremento de la inflación de marzo. La tasa real de estos bonos gubernamentales de corto plazo es -0.60% antes de impuestos. En general, México presenta una tasa real negativa de -0.67 y -0.62 tomando en cuenta la tasa de interés objetivo y la TIIE de fondeo, respectivamente.

Debemos tomar con cautela las expectativas de crecimiento de México para este año porque es parte del famoso “rebote” de la economía y del incremento en la demanda por parte de Estados Unidos, el crecimiento heterogéneo sería liderado por el sector externo. Quiero dejar en claro, estimado lector, que el gobierno continúa mostrando su ineptitud en materia económica, en su agenda solo están las elecciones de junio. ¡Tomen nota!

cDr. Luis Alberto Bravo Pérez

Inteligencia Macroeconómica

Twitter: @IMacroeconómica

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